Prestaciones del catálogo de Castilla y León en los 4 niveles de intervención.


Diego es un chico de 23 años. Al comenzar la universidad comenzó a consumir drogas, al principio con la excusa de hacerlo cuando salía de fiesta para “pasarlo mejor”, pero su adicción cada vez fue a mayor, creándole una gran dependencia a ciertas sustancias. Aquí también influyó el hecho de que, para estudiar se tomaba Concerta, unas pastillas para personas con TDAH, que le ayudaban a concentrarse, pero agravaron su situación.
A día de hoy, Diego no ha finalizado sus estudios debido a esta dependencia, y está diagnosticado como drogodependiente.
Nivel 1: en este nivel se tratará de facilitar toda la información posible acerca de su situación al afectado, en este caso Diego; al ser mayor de edad no se tendría por qué informar a la familia de lo que sucede, pero en este caso si que sería conveniente ya que la situación de Diego es muy visible y puede generar problemas dentro del núcleo familiar. Durante toda la intervención, pero sobre todo al principio, poco a poco el educador debe de ir ganándose la confianza del usuario ya que, si no partimos de esa base, ningún progreso se podrá conseguir. Por otro lado, deberemos trabajar la autoestima, en este caso quizás a través de técnicas de educación emocional, ya que al ser drogodependiente puede haber perdido toda la confianza en sí mismo.
Nivel 2: en este caso sí que habría que intervenir con la familia de Diego, ya que reside en la vivienda familiar, por lo que su familia sí que es parte de la intervención al verse afectada por su problema. En este sentido, debe existir una comunicación bidireccional en la que todas las partes escuchen a las demás con respeto, por lo que el educador deberá realizar un trabajo de mediación.
Nivel 3: se deberá derivar a Diego a un centro de rehabilitación y reinserción social para drogodependientes, donde haya un equipo multidisciplinar que pueda abordar su caso.

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